"Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero hay algo en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres,.."

"El Dragón posee la capacidad de asumir muchas formas, pero éstas son inescrutables."

de El libro de los Seres Imaginarios, Jorge Luis Borges





martes, 28 de septiembre de 2010

Rara


Anoche se cortó la luz. No quise buscar velas. Si se cortó la luz es para que no dibuje más, para que apague todo y piense. Respiré profundo. Sentía una calma intensa y plena. Estaba en mi centro. Disfruté un momento de quietud a solas con recuerdos gratos de mi día. El resplandor de la luna y las estrellas entre las nubes me indicaron los caminos. Hice todo lo necesario hasta deslizarme serenamente entre mis sábanas.

En ese momento, me di cuenta.

Yo, estaba brillando.

Brillaba como un alma en su centro. Transparente y a la vez sólida.

Veía horizontes sin frontera. Bellos paisajes de aquí o de otros lugares, ríos subterráneos con peces que reían, islas exuberantes de cantos de aves, montañas nevadas de silencio, desiertos escultóricos, gente incandescente, a la que amé instantánea e incondicionalmente.

Me vi, como lo que soy, un capullo de luz, en paz y armonía. Conectada con millones incontables de otros capullos similares. Me sentía a salvo, eterna, sin peso, sin el menor atisbo de miedo. Segura. Hasta que supe que no era yo, eramos un gran Nosotros.

Vi el Amor. Y mientras mas experimentaba ese intenso Amor, más brillaba.


Se que antes de dormirme lloré. Pero no fueron lágrimas pensadas ni dolidas, era pura y continua emoción. Al fin podía entender sin palabras un sentimiento puro y real mas allá de toda definición ni intervención. Más allá de mí misma, mas allá de todo. Todo.


En el centro exacto de el Infinito, yo vi latir el corazón de diamante del Universo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Noches de El Recodo


La luna le nace por cesárea a la sierra, detrás de la luz voló un ave grande, delante de la bruma plateada, la rama de un árbol quemado, acuna doliente un ave pequeña.

Ellos hablaron antes de otros lugares. Ellos se vieron, en la tenue luz de las estrellas primeras, cuando el rojo sol teñía los paños de anticipación, ellos sabían que vendría la oscura toldería a cubrir los llanos y montes por todo un largo sueño. Se dijeron cosas, el ave grande y el ave pequeña.

Ellos dos, allá en la luna, se encontraron para bailar un sueño, para danzar un deseo.

El viento corre las nubes, las nubes se encienden, de luces malas y buenas, rosas y violáceas.

Viene el viento malo y la luna se espanta, y allá van ellos dos, el ave grande y el ave pequeña, colgadas del aire, flotando en una canción que nunca tendrá letra. Detenidos en un pozo de aire como una foto de sepia con olor a duraznos maduros y grillos cantando.

Un lobo de monte aulla en el cañadón del viejo río seco. La arena se eleva con forma de cáliz. Puede llover, allá lejos se adivina un refusilo. Ojalá que llueva sobre el campo, en cada planta sedienta, sobre las vertientes doloridas, en la sequía de las mentes de la gente que no escucha nada mas. Y nada más.

Ellos dos, allá, en la luna, abriendo la llave de tu voz y mi sentido, regando el infinito de placeres nuevos. Cuarzos rosados. Menta. Poleo. Mica.

Música de olmos.

Y mi mano que sangra enredada en la tranquera.

Una gota tan solo, bajó por los yermos intersticios de la tierra y se adueñó, poderosa, de la simiente del futuro. El pan que no nos dejará caer mientras sea temprano, mientras no nos maten, todavía. Algo late dentro de este suelo.

Corazón de roca y espina. Soledad y silencio.

Y ellos dos, allá en la luna riéndose de todo, como si fuera cierto. Como si mañana el sol nos devolviera todo. Como si el amor fuera un salvoconducto, algo que te deja ser, algo que te deja vivir.

Ya se huele a lluvia. Pachamama dame la mano, no me abandones en esta danza, que vengan todos, salamanquitas, duendes, hadas, voladores y reptores, bailemos con la vieja de la lluvia que esta en la cueva de las cortadas, para que esta noche la luna se hinche de agua para que no se mueran nuestras pasiones. Vamos todos, ahora, en patas y gritando fuerte, nadie nos ve ni nos oye. Todos duermen. Nosotros traeremos la lluvia, ellos dos fueron hasta la luna a pedir aguita para llenar el dique. Para lavar las caras y las manos. Las caras y las manos, para darlas limpias. Mañana.

domingo, 19 de septiembre de 2010

No tengo nada que decir. (Fragmento)



Esta tarde serena celeste y tibia con el sol, la luna y el cielo amasando niños que nunca van a llorar y seres que nunca van a dejar de amar, me recuerda urgente que estoy aquí por algo.


Quiero caminar descalza aunque haya espinas. Gritar fuerte aunque me oigan. Correr desnuda aunque me miren. Decir lo que siento aunque me lastimen. Quiero hacer todo lo que vine a ser. Y ser todo lo que vine a hacer.


Quiero desenhebrarme, desarroparme, despeinarme, desinhibirme, desatarme, desabrocharme, descontenerme, desalinearme, descontracturarme, descontrolarme, desarmarme, por un rato quiero jugar a ser L I B R E. Libre hasta de las libertades que me conceden o me procuro.


Ser, sin recuerdos, sin pensamientos, sin deber, sin poder, sin sentido, ni mandatos ni estatutos ni direcciones ni juicios ni nada.


S E R!


Fluir ciega, sorda y muda. Que mi único sentido sean todos los sentidos. Subir hasta lo más alto que pueda llegar y dejarme caer sin miedo y volando subir más alto de lo que nunca pude imaginar y no acordarme jamás.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Fragmento de "Terra"


Camino bajo el sol como si el sol estuviera debajo de mis plantas. Debo llegar. Controlo la sed y el cansancio pero no sé cuánto tiempo más podré dominar mi mente. Recién creí ver a alguien huir de mi mirada. Y a lo lejos se me aparecen edificios, bares con sus mesas afuera y bebidas servidas, fuentes de agua. Trato de cerrar los ojos hasta que desaparecen, pero siento que mi coherencia también comienza a evaporarse. Estoy muy cansada, tengo ganas de derramarme en el suelo y dormir. Pero debo seguir, hasta que la inconsciencia sea la que decida donde dejaré mis huesos.
Empiezo a recordar momentos felices, pero no puedo retenerlos, pasan por mi mente afiebrada. He sido injusta conmigo misma, me alejé del mundo y ahora ansío ver ese mundo caótico, indiferente y hostil. Ansío perdonarlo, entenderlo y amarlo.
Debo llegar a algún lugar. Me caigo. Y me levanto temblando. Es la última vez, lo sé.
Me duele el interior seco de mi boca. A lo lejos diviso una pradera verde, mas lejos una cabaña de piedra y madera, a su costado un río con una pequeña cascada.
Sé que es una visión. Pero es hermosa, y voy a alcanzarla.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Y a dónde van...?



Qué será de mi cuando todo lo que soy

no sea mas que lo que he sido?

Dónde andarán ahora esos pasos sin sentido

alrededor de las horas que se me antojaban demoradas.

En que se habrán convertido

mis urgencias distraidas?

Que habrá sido de los discursos

que no hicieron falta.

Donde se habrán escondido

los silencios que no respeté.

Cuan lejos se fueron los granos de arena

con los que formé castillos?

En que lugar, ocultos, me esperan

todos los recuerdos que ya olvidé?

Será cierto que los poemas que no escribimos,

se convierten en suspiros?