"Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero hay algo en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres,.."

"El Dragón posee la capacidad de asumir muchas formas, pero éstas son inescrutables."

de El libro de los Seres Imaginarios, Jorge Luis Borges





sábado, 14 de mayo de 2011

Mientras tanto




No sabía a dónde ir.


La vida se le había desordenado. Y los sentidos, todos, debían ser reconsiderados. Sabía que debía pasar de un estado a otro, pero sufría de transición inconclusa.


Dudaba si empezar un movimiento en una dirección o abandonar toda idea.


Vaciarse. Para poder ser rellenada. O andar, ir, moverse, agitar el viento, para que su dirección la encuentre a ella. Todo podía hacerse, y nada, en aquella encrucijada. El futuro ya estaba planteado. Su siguiente estado ya estaba diseñado. Solo que no sabía que hacer con ella misma, mientras tanto.


Un ave surcó el cielo de Oeste a Norte y pensó que sería una señal. Pero algo la detuvo. Era el atardecer. La hora incierta, hora de batalla entre las luces y las sombras. No era conveniente hacer nada.


Se sentó sobre la piedra más grande del camino, mirando el lugar donde alumbraría la primer estrella. Se cerró el abrigo. Y se dedicó a no pensar nada.


El laberinto se abrió ante sus ojos. La niebla inquieta parecía llevarla por la única senda posible. Inició el camino ya sin vacilar. No dudó ante cada elección. Sin pensar recorrió todo el sendero. Resplandecía desde adentro. Eligiendo sin elegir. Guiada por su vacío. Al final una luz de color amigable le perfumó los sentidos.


Sonrió. Fue consiente de lo profundo de su anhelo.



Abrió los ojos, se levantó de la piedra y regresó.

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