"Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero hay algo en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres,.."

"El Dragón posee la capacidad de asumir muchas formas, pero éstas son inescrutables."

de El libro de los Seres Imaginarios, Jorge Luis Borges





martes, 29 de diciembre de 2009

La niña celeste (fragmento)

Pero ella no quería entender, no tenía ganas de ponerse a configurar su mente para que el resto de mundo y ella fueran una sola cosa.
Ella nunca se hizo grandes problemas por sentirse o ser diferente, ella manejaba el tiempo a su antojo. Vivía de un modo genuino e inalterado.
En una época le preocupó que el mundo no se pareciera a ella, nunca sopeso la opción de cambiar ella para adaptarse. No ingresaba en los límites inconclusos de su presente eterno.
Su elección sucedía segundo a segundo. A cada momento elegía seguir, ser, tener, haber, dar, mirar, crear, admirar, amar.
Los demás quedaban lejos.
En su órbita solo paseaban algunas veces, astros refulgentes, animales míticos, plantas de agradable aroma, la luna, los árboles, un mundo imaginario y limítrofe que se acercaba peligrosamente a la realidad consensuada, un insecto de bellos colores, un soplo de aire.... Pero no. Nunca estaba en la misma frecuencia. Sus padres y hermanos se cansaron de bucear en sus orillas sin siquiera mojarse los pies y la dejaron ser, siempre y cuando no apareciera cuando había visitas.
-Es engorroso tener que explicar que es tan rara pero no hace daño....
Celeste, para colmo llamarse Celeste en un mundo azul! No tenia amistades duraderas, ella amaba intensamente a todos lo que se posaban delante de sus ojos, todos los seres le resultaban interesantes y bellos, y cuando se iban los olvida por completo.
Su corazón seguía latiendo, pero por la próxima imagen, por la próxima presencia. Ayer no existía, mañana tampoco. Solo hoy y ahora, exactamente ahora. Por eso no podía aprender a tejer, ni a hacer nada que no se hiciera de una sola vez, porque irremediablemente lo olvidaba todo.
Lloraba todas las noches porque no recordaba que en unas horas el sol siempre vuelve a salir. Pero lloraba poco, porque tocaba sus lágrimas y la hacían reír, nunca recordaba porqué estaba llorando y cada mañana era inmensamente feliz de asistir al milagro de encender el sol con las pestañas. Celeste era solo emociones rodando en una carretera en bajada.

2 comentarios:

  1. yo soy esa niña..mi nombre es Celeste, parece que escribieras sobre mi.pero escribes sobre ti?

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  2. Nadie puede desembarazarse de si misma a la hora de escribir de otros, aun cuando escribo sobre seres animados o inanimados, reales o inventados, hay en ellos alguna clase de espejo que se parece al reflejo de mi propia alma

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